Aspectos Económicos

La actividad económica principal es la minería, la cual representa, en promedio, más del 57% de la actividad económica regional, llegando incluso a valores cercanos al 65%. Refuerza la vocación minera de esta Región el hecho de que más del 45% del PIB minero del país se genera en ella. Es líder en la producción de cobre, molibdeno, apatita, carbonato y cloruro de litio, nitratos, sulfato de sodio anhídrico y yodo. La producción minera está destinada a la exportación y es desarrollada por grandes empresas privadas y una estatal (CODELCO), con tecnología avanzada y altos niveles de productividad.

La Región aporta entre el 25% y 30% de las exportaciones totales del país. El sector de la minería representa el 95% de las exportaciones regionales siendo el cobre el producto más importante, seguido del salitre. En el 5% restante el principal producto es la harina de pescado.

Las dos principales ramas de actividad de la región son actualmente el comercio y las actividades inmobiliarias y empresariales, con un aumento de 7 puntos porcentuales en la participación de este sector. El sector minero, que en 1992 era la principal fuente de trabajo de la región, cedió pasó al sector comercio y dejó de estar entre las dos primeras actividades laborales de la región.

Los sectores más dinámicos, que han crecido por sobre el promedio regional son: energía, gas y agua; construcción y servicios financieros. Todos ellos han aumentado su participación en el decenio, derivado del gran impulso que ha tenido la producción minera. No ha pasado lo mismo con el sector industria manufacturera, la cual si bien ha tenido crecimiento ha sido muy por debajo del promedio de la Región.

La Región es de características monoexportadora de recursos naturales no renovables (básicamente minerales), con gran incidencia en el presupuesto y desarrollo nacional, y hasta ahora no ha generado encadenamientos productivos que consoliden una diversificación productiva. El desarrollo de las pequeñas y medianas empresas ha sido muy débil, a pesar de los esfuerzos emprendidos a través de instrumentos de fomento del estado y de las propias empresas mineras.

La actividad silvoagropecuaria es poco gravitante en términos regionales debido a la escasez de recursos hídricos y a la calidad de los suelos que son eminentemente salinos de gran aridez. Sin embargo, tiene una gran importancia para las comunidades de los valles y oasis del interior, para los cuales más que una actividad económica es una forma de vida y el establecimiento de una economía de subsistencia.